Allí escondido
¡Oh! Lo perdí de nuevo, desapareció en medio de donde sea que lo tuviera, se desvaneció tan rápido que ni siquiera lo recuerdo. ¡Sí! Si tan solo durante esa incesante búsqueda de lo ignoto, de aquello que nunca ha sido descrito o apreciado, si tan solo hubiera mirado atrás, o al lado, tal vez arriba o a mí frente, porque aquellos enigmáticos y legendarios objetos son imprevistos, brillantes y salvajes, conociendo con precisión a dónde dirigiré mi mirada, dónde pongo cada paso, escuchan cada respiro y conocen hasta la más profunda y emblemática verdad. ¡Sí! Si tan solo mi tesoro hubiera sido un poco más palpable, más real, sí, quizás lo era, pero, así como fue la niebla de la madrugada, de ella al anochecer queda nada. Lo hice, allí estuve, cruce a lo prohibido y más recóndito de aquella saliente mansión, observando cada cuarto, cada uno con su historia, colores y originalidad; minuciosamente detallado para engañar, encasillar y devorar. Porque así fue, así me lo creí, y sin más en aqu...