Tengo tantas ganas de llorar, Quizás porque hace tiempos no he tenido oportunidad para hablar, Quizás porque hay tantas memorias que se reaparecen. A veces siento que la vida pasa y se va sin mí, como que estuve a punto de montarme al tren pero las puertas se cerraron frente a mí. A veces solo quiero sentarme a llorar, pero tengo deberes que cumplir, y digo, luego lloraré, y así poco a poco, acumulo motivos para llorar, hasta que los motivos superan las lágrimas y mi calma las hace caer como cascada. Quiero un abrazo, recostarme y descansar. Sentir un poco de calor en tanto frío, respirar y escuchar, caminar y admirar. Porque lo más simple a veces es lo más hermoso, Y así, la felicidad se resume en pasos despacios porque no hay afán, en la tranquilidad de que todo esté bien en casa, de la satisfacción de haber hecho las cosas bien. Pero a veces hay elementos que disrupten la ecuación, y me quedo cargado de números y preguntas, miedos y dudas. Admiro tanto ...