Camilo,
A veces
tendré que diferenciar si te escribo a ti o si lo hago a mí, o si hablo en
tercera persona de mí o si en realidad escribo una versión de ti.
O también
cuando intento hablarme desde otra perspectiva ¿Qué es lo que te diferenciara? Si
tan solo eres una ilusión de lo que quiero, un reflejo de mis deseos. ¿A caso yo
no soy eso mismo?
Pero
quedará a discreción del lector, saber en qué momento se trata de una
proyección de alguien más, a cuando se trata de un mero reflejo.
Y es que
eres un destello muy bonito, uno que quiero seguir viendo, uno que deseo no sea
fugaz, uno con el que me gustaría tener a mi lado, caminando la vida y abrazándole
en cada segundo.
Qué bonito
fue conocerte, me causa ilusión.
Quizás tengas
la llave que me lleve a descubrir todo un nuevo mundo, quizás pueda encontrar
en ti, una mano para sostener, unos brazos para abrazar. Porque eres tan lindo,
y me mirabas tan bonito, que quisiera volverte a ver.
No sé a
dónde me vaya a llevar esto, pero creo que mejor no pienso tanto en el más
allá, sino que mejor disfruto cada momento en que pueda tenerte conmigo.
Comentarios
Publicar un comentario