Un poco de nuestra historia
Era de madrugada y desperté. Como de costumbre, me levanté temprano un día de esos en los que desearía seguir descansando y soñando. Solo y mirando al techo, decidí buscar qué hacer, ya estaba cansado de la apacible y bonita compañía de la soledad, era momento de buscar algo más. Por eso comencé a analizar mis posibilidades, explorando lo conocido y lo nuevo, lo posible y lo soñado. Así, siguiendo el camino desconocido y esperando llegar al soñado, comencé a cruzar un bosque, lleno de confianza y de emoción, entrando a lo oscuro y sublime que tiene la incertidumbre, cargando conmigo esa pregunta irresuelta sobre a dónde iría a parar. Pero el camino comenzó a cambiar, ya no era oscuro, ahora brillaba en colores cálidos y en compañía. Brillaba tanto que lo podía ver desde muy lejos y saber que por ahí es donde querría siempre cruzar. Comenzó a adquirir unos colores tan fascinantes que perderme en ellos era lo mejor que podía hacer. ¿Fue una coincidencia? ¿Fue un regalo? La vida siem...