Pasó un día y ya tenía dieciocho Y así tan pronto me dicen señor Soto. Pasaron tantos años y sueños, Y yo que con mis logros me consuelo. Pasaron tantas lágrimas y dolores, Así como dulce sabores y colores, Que llevo clavados en mis pensamientos, Como aquellos sueños que hoy celebro. Y llegaron amigos y se fueron pastores, Que con palabras crearon ilusiones. Y me rompieron el corazón cientos de amores, Que siempre juré eran los mejores. Y ahora recuerdo y veo lo que superé, Pero perdonar hace parte de crecer, Y olvidar a veces viene con envejecer, Sin embargo, aún me falta mucho más, Porque hay cosas que no dejo atrás. Pero soy valiente y en la vida creyente, Y con nuevos sueños me es suficiente, Para una vida plena y hermosa llevar, A pesar mi corta y limitada edad.