Carta a mi cuerpo

Querida fortaleza:
Gracias a ti tesoro mío por permitirme todo lo que a mi alcance está, por ser mi fortaleza en la dificultad y mi tormento cuando te lastimas, porque aun así siempre logras avanzar, llenarme de paz y recordar que te debo cuidar, ya que incluso gracias a ti, mi historia puedo contar. Así que si tengo alguna razón de vivir, por ti lo voy a intentar, porque sin importar que yo lo aprecie o no, debido a ti puedo ser real y abrazar, temblar o llorar. Eres mi batalla y victoria cuando sangras y paras, cuando respiras y husmeas, o en el momento que tocas y te quemas, porque al riesgo expuesto estás, pero sin él no podrías saber cómo es amar. Al final te vas a recuperar como sueles hacerlo, sin importar que sea dolor o una hermosa sensación, me haces sentir que puedo brillar. Eres tan maravilloso que logras cicatrizar, para yo poder disfrutar de la magia de observar, olfatear o saborear, entre todo lo demás que permanece y encuentro a mi exterior; enseñándome a qué se siente la traición o pasión, mediante un tenue dolor. Mi tesoro tan desastroso y hermoso, ya sea por lo que resalta en tu fachada, pero también por lo que escondes y proteges allí dentro. 
Sea para bien o para mal, te cuido y te lastimo, pero con placer tú has de responder, ya que tienes tanto poder que hasta mi vida en tus manos está, y por eso te voy a amar, a pesar de que seas tan real. Gracias por hacerme saber que estoy aquí, con la esperanza de sentir y disfrutar todas esas cosas agradables que me permites admirar, o quizás no, a lo mejor todo lo que me das es dolor, disfrazado con una bella descripción. ☺

Espero recordarte, antes de que sea demasiado tarde.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una canción que me recuerda al mar

Unas frases que intentan explicar...

Notre chanson