Llamarada
Presenciando
esa enigmática llama nuevamente; la más pura representación de la vida, tan
frágil pero fuerte, capaz de incendiar el mundo, o calentarlo en medio del frío.
Tan misteriosa y hermosa. Y es que, en esta noche, enciendo aquella llama de
mil deseos, sueños y miedos, donde anhelo por lo que viene, agradezco por lo
que se va, y abrazo lo que está. Aquella simple pero cautivadora llama que hoy
se enciende bajo la luz de las estrellas, en medio de la inmensidad y del
infinito, porque en aquella luminiscencia de luz y humo, se esfumaban aquellos
malos momentos, se limpiaron las cicatrices, lo negativo y oscuro de la efímera,
pero inefable existencia. Enciendo la luz de esta vela llena de significados y
magia, en honor a todos esos amigos que fueron y ya no son, por todos esos
sueños que no se cumplieron pero que recuerdo, por todos aquellos que todavía están,
por todos en los que pude confiar. En medio de esa ataraxia en la que pude
revivir los más hermosos sentimientos que tanto agradezco, acompañado del tenue
calor de mis deseos, esperanzas y sueños. Todo esfumándose entre el viento,
porque he decidido dejar todo de mí al inconmensurable infinito, para que algún
día, lo haga todo realidad.
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