Abuela
Abuela ¿Qué podía yo decir
de ti?
Hoy quiero proclamar en
grande tu nombre, gran ejemplo de mujer, de superación, de humanidad, y en
especial, de bondad.
Si eres una mujer que con
su dedicación ha alcanzado las estrellas, que con su bondad ha iluminado miles
de almas necesitadas, eres esa persona que guio y todavía guía sabiamente el
camino de una gran familia, a la que has sabido cuidar y amar.
Abuela ¿Eres tú? ¿Eres esa
mujer que me vio crecer?
En cada etapa de mi vida
has estado ahí, enseñándome las mejores lecciones de mi vida, esas que se
quedan por siempre y que me han hecho ser mejor persona, más fuerte y valiente.
Porque tu ejemplo ha sido
la mejor palabra y luz para guiar mi camino, para superarme, esforzarme y
luchar. Me inspiras cada día, con cada historia y consejo, a dar lo mejor de
mí, a resolver mis errores y evitarlos. Además, me has dado alas para volar,
para aprender de mí y valorarme, pero sin duda algo en especial, es que me has
enseñado la importancia que de tener sueños y seguirlos, aunque haya oposición,
porque me has convencido de lo que soy capaz. Eres como una fortaleza, pues has
atravesado durante años grandes tribulaciones, pero has encontrado una salida
para superarte y ganar, y aún sigues aquí, haciendo del mundo un lugar mejor.
Eres una mujer tan
virtuosa, un ejemplo de humildad, solidaridad, posees una historia tan
grandiosa, que sin duda, es digna de estar entre la mejores de los libro de
historia.
Es tanto lo que te quiero
decir y agradecer, pues me has enseñado a ser fuerte y grande, a que siempre se
puede ser mejor persona y ciudadano, además, con tu ejemplo predicas la bondad
y humildad, enseñando de altruismo y humanidad, porque si hoy tengo la dicha de
pertenecer a una gran familia, es gracias a ti, a tus esfuerzos y sacrificios.
Demostrando que, si haces el bien, te ira bien.
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