Tengo un monquito
Aunque la
distancia ponía una barrera entre nosotros, el sentimiento de pertenecer, de
saber que es ahí es. no podría ser despojado de mí. Encontré consuelo, una dulce
voz para apaciguar el miedo y vivir en eterno sosiego, de la cual he de
aprender y deleitar mi vida. Aquel dulce chico que me quita el sueño y me los
remplaza por vividos momentos de plena alegría y comprensión. Sentir como que
está bien, que no importa si he de fallar o caer, porque una pequeña pero
fuerte mano me ayudará a levantar.
Y en quietud,
bajo la poca luz, esa sonrisa se quedó conmigo, para ser alojada en los más
dulces recuerdos, así como tu nombre es de las estrellas más brillantes de mi
firmamento, también debo confesar que tu ser es mi esperanza de que existe alguien
para mí.
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