Mi amigo de Brasil
Es hora de dormir, otra
noche regular de vacaciones. Pero antes, ¿recuerdas ese chico guapo? Debería
escribirle. Y así, comenzaron cuatro noches seguidas en las que no regresé a mi
cama, porque estaba perdido en los brazos del hombre más lindo que he besado en
mi vida.
Desde que lo vi quedé
impresionado, me parecía tan encantador. Desee que pudiéramos coincidir. Y así
sucedió, la vida me volvió a sonreír. Pero ¿Ahora qué? Debo escribirle, quizás no
debería enfocarme en lo guapo que es, porque a veces eso me puede dejar en una
posición desfavorecida en la relación de poder con la otra persona. Pero ese chico
se veía realmente dulce, aún si lo intento, me sería difícil no resaltar lo
bonito que me parece. Creo que ya él lo sabe, se lo he dicho muchas veces, nunca
lo había dicho tanto en un día, pero es que de verdad que me fascina mirarle, pues
es como una obra de arte que me genera sentimientos. Como un paisaje en el que
me puedo perder, como un universo eterno en el que quiero volar. Sus ojos son
como un cielo estrellado que me atrapa y me hace perder la noción del tiempo.
Y coincidimos, y le
vi, y le abracé, y lo besé. Y la noche pasó, y ahora estábamos juntos. ¿Cómo es
posible? Si hace un momento solo quería tener una cita, terminamos compartiendo
momentos tan lindos e íntimos. No sé cómo terminé durmiendo abrazado de un
chico tan guapo, pero me siento afortunado de que haya pasado. Hay muchas partes
de la historia que quiero guardar, pero si tuviera que resaltar una, es que me
abrazó en toda la noche, y sus abrazos se sentían muy lindo, y esos momentos en
los que me pedía poner mi cabeza sobre su pecho me derretía el corazón.
Y aparte de lo superficial,
hay mucho más. Porque no solo su apariencia es fascinante, sino también su
forma de hablar se ve muy inteligente cuando habla. Me ha gustado mucho como se
expresa, sabe decir muy bien las cosas, es lo honesto y lo suficientemente
directo. Es muy cariñoso y dice que es intenso, y eso me encanta, porque me da
muchos abrazos y besos, me da caricias y me invita a dormir con él. Y yo quiero
aprovechar el tiempo, guardarlo como si su imagen fuera un retrato que perdura
a través de los años, como si su encanto se pudiera quedar conmigo, como si el
brillo de su sonrisa podría ser mi propio brillo. Y quiero aprender de él, y
quiero escribir esta historia porque he encontrado emociones intensas que
quiero recordar.
¿Y ahora? Aquella
noche me preguntó qué tal ha sido la experiencia con él, le dije que no ha
terminado y lo dejé sin respuesta. No sé cómo explicarle que es de las
experiencias más bonitas que he tenido, de las experiencias más intensas y
memorables, de esas experiencias que quiero guardar conmigo, de esas que quisiera
repetir y a las que quisiera volver. Como le digo que su encanto me ha
conquistado, que sus abrazos me han atrapado, y que su forma de ser me ha fascinado.
Tendré que encontrar las palabras correctas para expresarlo, y pasar más
momentos con él para yo llevarme los recuerdos.
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