El tiempo
El tiempo puede ser nuestro aliado,
aun siendo breve, aun siendo fugaz.
Nos recuerda lo que importa,
nos obliga a elegir, a priorizar.
Pero también llega a destiempo,
demora las sorpresas más anheladas;
enseña lecciones cuando ya duelen,
cruza caminos en horas equivocadas.
¿Cómo ser amigo del tiempo
si parece jugar con nosotros?
Si responde a leyes invisibles,
a designios que aún no nombramos.
Si fuera línea recta,
quizá podríamos entenderlo;
pero el tiempo es lo que ocurre
y también lo que no fue.
Es lo que pudo haber sido,
lo que insiste en no ser,
lo que todavía espera.
Y entonces, el tiempo
no cabe en un reloj:
vive en los “hubiera”,
en los “tal vez”,
en todo lo que aún podría ser.
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